Boletín Nº 37, Viernes 7 de Marzo de 2008 - Año 3
UNA NUEVA Y DOBLE PARADOJA GEOPOLÍTICA ACECHA AL MUNDO
La brecha entre los ricos y pobres tanto entre los distintospaíses así como en cada uno de ellos se hace cada vez más profunda. Ésta ha sido la característica distintiva de los últimos cuarenta años de "desarrollo", característica que se ha señalado en varios informes de organizaciones intergubernamentales (como el Banco Mundial y la UNCTAD) y de organismos no gubernamentales (como Oxfam y el Consejo Mundial de Iglesias).
Y este fenómeno no pierde fuerza.
Sin embargo, surge hoy una doble paradoja geopolítica que
acecha al mundo. Un aspecto de esta paradoja está vinculado
a la relación entre aquellos países del Sur que se enriquecen
de forma creciente y los países del Norte que se
enriquecieron en tiempos pasados. Sabemos que la riqueza
está distribuida de forma muy desigual. El Norte aún preserva
una cantidad considerable de recursos acumulados a
través de los años. Sin embargo, países como el Brasil, China
y la India (debido a sus grandes mercados interiores y a
una creciente competitividad en los mercados de exportación)
así como los Estados del Golfo (debido a la escalada
exorbitante del precio del petróleo en los últimos años) están
acumulado abundantes riquezas. Estos países que se
han enriquecido recientemente cuentan con recursos suficientes
no sólo para adquirir algunos de los principales
activos que son hoy propiedad de las empresas del Norte,
sino también para recapitalizar las empresas de capitales
privados y los bancos del Norte en medio de una situación
de restricción crediticia. Éste es uno de los aspectos de la
paradoja. Sin embargo, no hay aún una compresión plena
de las repercusiones de esta paradoja y, menos aún, un
análisis apropiado de la cuestión.
A ello se suma otro aspecto de esta nueva paradoja geopolítica:
Las naciones del Sur están expuestas también a una
brecha creciente entre las naciones que se han enriquecido
recientemente y la gran mayoría de los países del Sur (más
de dos tercios) que son objeto de una dominación y un control
cada vez más arraigados por parte de los países del
Norte. Si bien mucho se dice sobre el creciente comercio
Sur-Sur y los flujos de inversión en la región ― y, efectivamente,
existen datos empíricos que lo demuestran ― los
vínculos estructurales de muchos países del Sur con las
naciones del Norte se han arraigado e intensificado. Incluso
cuando el comercio y los flujos de inversión Sur-Sur aumentan,
las estructuras, instituciones y normas de comercio e
inversión subyacentes no están definidas por vínculos Sur-
Sur sino por los antiguos vínculos coloniales Norte-Sur. Se
trata, de hecho, de una paradoja extraña.
Por ello, vale la pena analizarla en más detalle. Tomemos
como ejemplo los acuerdos que se concluyen actualmente
entre la Unión Europea y los Estados de África, del Caribe y
del Pacífico (ACP) y los tratados bilaterales de comercio e
inversión que se negocian entre los países del Norte y los
países más pobres del Sur (como los tratados entre los Estados
Unidos y los países centroamericanos). Estos instrumentos
fijan las normas que vincularán aún más los países
del Sur a los países del Norte, naciones que se enriquecieron
en tiempos pasados y que hoy, irónicamente, se encuentran
en medio de una crisis económica y financiera.
Incluso cuando unos pocos países del Sur relativamente
ricos se “desvinculan” parcialmente del Norte, la mayoría
de sus naciones hermanas, más pobres, están
“revinculándose” con el Norte. Mientras algunos de los países
más grandes del Sur se enriquecen, sus hermanos más
pobres son presa del neocolonialismo.
¿Existe una conexión entre los dos aspectos de esta paradoja?
¿Será que, a medida que las naciones ricas del Norte
pierden relativamente terreno frente a algunas de las nuevas
naciones ricas del Sur, las primeras no tienen más opción
que controlar lo que queda de las antiguas colonias y
posesiones del Sur? ¿Es el arraigamiento de lo que son
evidentemente vinculaciones de tipo neocolonialista con los
países más pobres del Sur ― en su mayor parte África, las
naciones más pobres de América Latina y los países ACP ―
una de las formas en las que los países del Norte pueden
mantener su competitividad frente al puñado de nuevos
países ricos del Sur?
La codicia se ha apoderado de la mente de los nuevos ricos
de los países ricos del Sur así como de los ricos de los países
del Norte. ¿Será su consecuencia una anorexia impuesta
a las naciones más pobres y, peor aún, a los sectores
más pobres de las naciones pobres?
Extractado de: www.southcentre.org