Boletín Nº 37, Viernes 7 de Marzo de 2008 - Año 3
BID: LA IMPORTANCIA DE LA INFRAESTRUCTURA PARA EL CRECIMIENTO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Las deficiencias en materia de infraestructura aparecen hoy como el principal condicionante para el crecimiento sostenido de América Latina y el Caribe. No obstante, constituyen también una de las oportunidades de inversión más relevantes en la región.
Este tema fue el eje de la exposición que realizara el Presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, ante inversores privados en Londres, el pasado enero.
Al comienzo de 2008 el escenario económico internacional presenta un mayor grado de inestabilidad e incertidumbre que durante los últimos años. A pesar de ello, América Latina y el Caribe se encuentra más sólida en términos macroeconómicos, como lo muestra el crecimiento de las exportaciones, la mayor fortaleza fiscal, el sostenido aumento de las reservas internacionales y el control de la inflación. Además, durante 2008 la región registraría su sexto año consecutivo de expansión sostenida.
De todas maneras, el dinamismo de la economía y del comercio exterior del último lustro ha puesto en evidencia las deficiencias de la infraestructura regional. La inversión en infraestructura, factor clave en la competitividad de los países, resulta muy baja en América Latina y el Caribe en comparación con otros países en desarrollo. Por ejemplo, en la región representa 2% del PIB -lo que se estima necesario para mantener la base existente-, frente a 10% del producto en China.
Así, pues, América Latina y el Caribe enfrentan un importante desafío para lograr la sostenibilidad del crecimiento en años venideros. Sin embargo, esta deficiencia constituye también una importante oportunidad de inversión, particularmente en lo que concierne a la infraestructura ligada al comercio exterior en virtud de las perspectivas de crecimiento de la demanda de los principales productos de exportación de los países de la región.
La escasa inversión en infraestructura en América Latina y el Caribe es un fenómeno que data de los años ochenta, cuando la crisis restringió el financiamiento y la inversión pública -históricamente predominante en este tipo de proyectos- debió ser significativamente recortada. Si bien se observó una cierta recuperación en los años siguientes, nunca regresó a los niveles previos a la crisis. A partir de los noventa, con el auge de la desregulación y las privatizaciones, empezó a estimularse la mayor participación del sector privado en las inversiones en infraestructura aunque no llegó a compensar la caída de la inversión pública.
A lo largo de los últimos años, los gobiernos han venido realizando esfuerzos para avanzar más rápidamente en este ámbito y han comenzado a adoptar medidas tendientes a fomentar tanto la inversión privada como las asociaciones público-privadas en materia de infraestructura. Es preciso señalar que estos proyectos requieren un marco regulatorio claro y un eficiente sistema de solución de disputas.
El BID, en su carácter de principal fuente de financiamiento multilateral de proyectos de desarrollo económico, social e institucional en América Latina y el Caribe, ha venido mostrando su compromiso con la inversión en infraestructura en la región. El Banco espera aprobar US$ 12.000 millones para el financiamiento de infraestructura durante el período 2006-2010. Entre los proyectos más relevantes se destacan aquellos enmarcados en el Plan Puebla Panamá (enlace) y la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA) (enlace). En 2007 el Banco aprobó 21 proyectos relacionados con la infraestructura por un monto aproximado de US$ 3.400 millones, la mitad de los cuales corresponde a inversiones privadas.
Cabe destacar que el BID lanzó en 2006 el Fondo para Infraestructura (InfraFondo), destinado a cubrir necesidades críticas de infraestructura en América Latina y el Caribe, transformándolas en proyectos que puedan ser financiados. El InfraFondo tiene como objetivo el financiamiento de la identificación, desarrollo y preparación de proyectos financiables y sostenibles por entidades públicas, privadas y mixtas.
El InfraFondo financia, en modalidad no reembolsable, actividades preparatorias para operaciones de inversión en infraestructura (establecimiento de capacidades en el sector público, medidas para mejorar el clima de negocios, identificación de proyectos, etc.) y preparación de programas, planes y proyectos específicos para su financiamiento por el Banco. Por otra parte, se financia bajo modalidad de recuperación contingente el planeamiento de proyectos que no contemplan financiamiento por parte del BID. Desde su lanzamiento se han aprobado 23 proyectos en 15 países de la región en el marco del InfraFondo, en cuestiones tales como energía, transporte, agua y saneamiento y desarrollo de asociaciones público-privadas, entre otras.
Por otra parte, el Banco cuenta con el Fondo para Integración Regional de la Infraestructura (FIRII – Fund for the Financing of Technical Cooperation for Initiatives for Regional Infrastructure Integration), que está específicamente orientado a dar apoyo a inversiones que favorezcan la mayor integración física de los países de la región. El FIRII otorga financiamiento no reembolsable para estudios preparatorios de proyectos de infraestructura (prefactibilidad y factibilidad, diseño, preparación de documentos y estudios vinculados con la viabilidad). Los proyectos elegibles son aquellos incluidos en las iniciativas de infraestructura para la integración del Caribe, Sudamérica (IIRSA) o Centroamérica (PPP) o en otras áreas prioritarias del BID. Todos estos proyectos tienen carácter trasnacional o un impacto significativo sobre la integración regional y deben contar con el apoyo oficial de más de un país.
Así entonces, si bien la inversión en infraestructura en América Latina y el Caribe se encuentra rezagada con relación a otras economías emergentes, esta situación representa también una significativa oportunidad para lanzar proyectos de alto impacto y probada eficacia. Es en este contexto en que los gobiernos han manifestado su voluntad de promover este tipo de iniciativas. El BID, atento a la situación de la región y de las estrategias seguidas por los países, ha puesto a disposición de los gobiernos y del sector privado de la región una variedad de instrumentos y modalidades de financiamiento que apuntan a facilitar el desarrollo de inversiones en infraestructura.
Extractado de: www.iadb.org